Fusión Cognitiva: El Riesgo de Creer que Somos Nuestros Pensamientos

¿Alguna vez te has sentido frustrado en una situación, has cometido un error o incluso has tenido problemas de pareja, y pensamientos como "No soy capaz", "A nadie le caigo bien" o "Soy un fracaso" han surgido como si fueran verdades absolutas?

A menudo, estos pensamientos aparecen de la nada; los expresamos sin siquiera pensar en lo que decimos, experimentándolos como un hecho. En ese momento, es como si nuestra identidad y nuestra mente se mezclaran. La psicología define este fenómeno como Fusión Cognitiva1.

Este fenómeno es muy común; solemos creer que nuestros pensamientos nos definen, como si describieran fielmente la realidad2.

¿Qué es la Fusión Cognitiva?

¿Sabes cuando tienes que hacer una presentación en el trabajo o en la escuela, y en lugar de decir "Tengo la sensación de que no soy capaz", dices "No soy capaz"? Y entonces parece que el universo te escuchó, tartamudeas al hablar, te quedas paralizado y cometes un error.

Esto se debe a que este pensamiento define nuestra relación con la experiencia. En la fusión cognitiva, el pensamiento deja de ser una interpretación, una posibilidad, y se convierte casi en una orden, una predicción, una verdad indiscutible1.

Pero, ¿cómo puedo combatir esto? Es necesario recordar que nuestros pensamientos no siempre son ciertos; muchos están distorsionados, exagerados o son automáticos3.

¿Por qué sucede esto?

A lo largo de la evolución, el cerebro humano desarrolló mecanismos especializados para detectar rápidamente posibles amenazas, aumentando así las probabilidades de supervivencia de la especie4

El problema es que las amenazas de hoy no son tales, y este sistema cognitivo continúa generando escenarios negativos, prediciendo problemas y buscando explicaciones rápidas en situaciones sociales, emocionales y profesionales4.

Así, cuando un amigo no responde a un mensaje tan rápido como esperábamos, automáticamente creemos que está enojado. O que ese pequeño error nos hace incompetentes. 

Pensar es diferente de saber

Tenemos una tendencia natural a confundir un pensamiento con un hecho verificable. 

Sin embargo, es importante saber que los pensamientos son construcciones de nuestra mente, capaces de reflejar la realidad, pero también de distorsionarla y exagerarla. También pueden reflejar nuestros miedos, recuerdos o presentimientos3.

La psicología cognitiva demuestra que los sesgos cognitivos que influyen en la percepción se fortalecen aún más cuando nos fusionamos con los pensamientos. En otras palabras, cuanto más creemos en algo, más evidencia creará nuestra mente a su favor5.

El peligro de la fusión cognitiva

El gran peligro de este fenómeno radica en permitir que los pensamientos dicten nuestras acciones. Cuando creemos que somos incapaces, dejamos incluso de intentarlo. Dejamos de participar en situaciones sociales cuando creemos que todos nos juzgan. Y, peor aún, nos rendimos ante la idea de no tener éxito2.

Cuando esto sucede, la fusión cognitiva puede limitarnos, reduciendo nuestra capacidad para evaluar si los pensamientos son realmente una realidad. Así, evitamos ciertas situaciones, creando un ciclo que puede generar aún más creencias negativas1.

En este sentido, es importante saber que la mente humana no funciona como una cámara, sino más bien como un narrador poco imparcial. 

Esto se debe a que rellena lagunas y crea historias coherentes que no siempre se corresponden con los hechos. Esto no significa que los pensamientos sean erróneos, sino que están influenciados por las emociones, las experiencias, el contexto y las expectativas3.

¿Qué es la defusión cognitiva?

Sin embargo, esto no significa que debamos ignorar nuestros pensamientos. No todos son erróneos, y algunos son muy útiles, ayudándonos a resolver problemas, aprender e incluso planificar el futuro.

La psicología propone que no es necesario eliminar los pensamientos negativos, ni siquiera reemplazarlos por positivos1

El proceso de defusión cognitiva consiste en evaluar nuestros pensamientos. En lugar de luchar contra la mente y lo que produce, deberíamos crear una relación más flexible con lo que pensamos. El objetivo es crear una distancia entre la persona y el pensamiento, para examinar si el pensamiento debe guiar la acción y la elección2.

Conclusión

Objetivamente, la principal conclusión es que no somos lo que pensamos. Nuestros pensamientos son volubles, fácilmente influenciables y no siempre estamos de acuerdo con ellos. Entonces, ¿por qué dejar que nos definan?

En lugar de obedecer a nuestra mente todo el tiempo, podemos detenernos, observar y crear espacio para tomar decisiones que se alineen con lo que realmente creemos1.

1 – HAYES, Steven C.; STROSAHL, Kirk D.; WILSON, Kelly G. Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change. 2. ed. New York: Guilford Press, 2012.

2 – HARRIS, Russ. A armadilha da felicidade: pare de sofrer, viva o presente e supere a ansiedade através da terapia de aceitação e compromisso. Rio de Janeiro: Sextante, 2022.

3 – BECK, Judith S. Terapia cognitivo-comportamental: teoria e prática. 3. ed. Porto Alegre: Artmed, 2021. 

4 – LEDOUX, Joseph. O cérebro emocional: os misteriosos alicerces da vida emocional. Rio de Janeiro: Objetiva, 1998.

5 – KAHNEMAN, Daniel. Rápido e devagar: duas formas de pensar. Rio de Janeiro: Objetiva, 2012.

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