¿Has notado que, ya sea entre amigos, compañeros de trabajo o en redes sociales, se habla mucho de autoconocimiento? Sin embargo, a pesar de tanto debate sobre el tema, la gente parece aún más perdida cuando se trata de autoconocimiento.
Pensar en uno mismo no siempre implica comprender
Un error muy común que cometen muchas personas al hablar de autoconocimiento es creer que solo se trata de mirar hacia dentro, a sus emociones y experiencias, y de tener un momento de introspección. Pero no toda introspección resulta en comprensión. Además, la introspección es solo un paso. En el camino hacia el autoconocimiento, la psicología define otras dos etapas fundamentales: la rumia y la introspección.
Introspección: Durante esta etapa, miramos hacia dentro, con el objetivo de reflexionar sobre nuestros pensamientos, emociones y experiencias. En el artículo Telling More Than We Can Know: Verbal Reports on Mental Processes, Richard Nisbett y Timothy Wilson demuestran que, debido a que no tenemos pleno acceso a los procesos mentales que guían nuestras decisiones, la introspección no revela la verdadera raíz de nuestro comportamiento1.
Rumiación: ¿Alguna vez has tenido la sensación de dar vueltas sobre la misma emoción? Según la psicóloga Susan Nolen-Hoeksema, la rumia es un patrón de pensamiento repetitivo, durante el cual damos vueltas sobre la misma emoción o experiencia, sin llegar a una nueva conclusión ni generar claridad. Incluso puede provocar ansiedad y depresión, porque la persona se estanca en ese problema2.
Y dar vueltas puede acabar generando aún más dudas, sin producir ninguna comprensión.
Insight: ¿Sabes cuando todo parece estar alineado y entonces ocurre ese clic mental? Eso es insight. Es el resultado de la reorganización cognitiva. En su libro The Eureka Factor (El Factor Eureka, en una traducción libre), los neurocientíficos estadounidenses John Kounios y Mark Beeman describen que lo insight no surge del pensamiento excesivo ni de la introspección. Implica redes neuronales específicas, procesamiento inconsciente y una reorganización de la percepción. En otras palabras, no se trata solo de un momento de "déjame pensar un poco más"; lo insight consiste en percibir la misma experiencia de una manera nueva. A menudo ocurre de forma inesperada; estás leyendo un libro y de repente tienes esa sensación de "ajá, ahora lo entiendo"3.
Dicho esto, se puede ver cómo es posible confundir estas tres etapas y cometer el error de pensar que el autoconocimiento solo proviene de la introspección. También es necesario reorganizar el pensamiento, buscar nuevas perspectivas e incluso buscar en la terapia, las conversaciones con amigos y en nuestras relaciones aquello que no podemos encontrar solos.
El cerebro no fue creado para la transparencia
Gran parte del procesamiento que realiza nuestra mente ocurre de forma inconsciente y esto se debe a varias razones: primero, porque el espacio físico del cerebro es limitado; segundo, para ahorrar tiempo; y tercero, para ahorrar energía.
Por lo tanto, el procesamiento consciente es solo una pequeña parte del todo, y la mayoría de las decisiones que tomamos ocurren incluso antes de que nuestra consciencia las perciba.
Vivimos buscando un "verdadero yo" que reside oculto en algún lugar de nuestro interior. Pero, en su libro The Stories We Live By”, el psicólogo estadounidense Dan McAdams argumenta que nuestra identidad se construye a través de las historias que nos contamos4.
En el libro, describe nuestra identidad narrativa, explicando que tendemos a seleccionar los recuerdos que parecen más importantes, las experiencias que nos marcaron, para crear una narrativa que aporte sentido a nuestra trayectoria, conectando el pasado, el presente y el futuro. Cabe destacar que esta narrativa se revisa constantemente4.
En este sentido, el autoconocimiento es una interpretación, no un acceso directo a la esencia.
El yo no nace solo
Otro error común sobre el autoconocimiento es que este viaje es completamente individual. Pero ¿cómo sería posible si la construcción del yo que buscamos comprender no se realiza en solitario?
El pediatra y psicoanalista británico Donald Winnicott explica que un bebé no nace con un sentido de identidad completo. Este sentido se construye con el tiempo a través de las interacciones con sus cuidadores. Así, el otro funciona como un espejo emocional, y con cada respuesta, de aceptación y reconocimiento, el bebé comienza a dar sentido a sus experiencias internas, creando lo que más tarde se convertirá en el "yo"5.
O psicanalista Jacques Lacan propõe um conceito semelhante, ao afirmar que o senso de identidade de uma criança se desenvolve quando ela se percebe no olhar do outro. Ou seja, o eu não é algo que vamos descobrir dentro de nós, mas sim algo que se forma nas relações6.
Por lo tanto, el autoconocimiento también es un viaje en parte mediado por el otro, ya que nuestra historia adquiere nuevas perspectivas en relaciones.
Finalmente, lo que quizás nadie te haya dicho sobre el autoconocimiento es que va mucho más allá de mirar hacia dentro. Ocurre cuando aprendemos a reconocernos en las historias que nos contamos, en nuestras relaciones y también en aquellas preguntas que aún no sabemos cómo responder.
1 – NISBETT, Richard E.; WILSON, Timothy D. Telling more than we can know: verbal reports on mental processes. Psychological Review, Washington, v. 84, n. 3, p. 231–259, 1977.
2 – NOLEN-HOEKSEMA, Susan. The role of rumination in depressive disorders and mixed anxiety/depressive symptoms. Journal of Abnormal Psychology, Washington, v. 109, n. 3, p. 504–511, 2000.
3 – KOUNIOS, John; BEEMAN, Mark. The Eureka Factor: Aha Moments, Creative Insight, and the Brain. New York: Random House, 2015.
4 – MCADAMS, Dan P. The Stories We Live By: Personal Myths and the Making of the Self. New York: Guilford Press, 1993.
5 – WINNICOTT, Donald W. The Maturational Processes and the Facilitating Environment. London: Hogarth Press, 1965.
6 – LACAN, Jacques. The mirror stage as formative of the function of the I as revealed in psychoanalytic experience. In: LACAN, Jacques. Écrits. New York: W. W. Norton, 2006.
