Vivimos en la era de la sobrecarga de información. Diariamente, nos bombardean a través de diversos canales: redes sociales, trabajo y en casa. Recibimos innumerables estímulos una y otra vez, y hay una gran variedad de opciones a seguir en cualquier situación, lo queramos o no.
La gran cantidad de opciones parece ofrecer libertad, pero ¿es realmente así? Quizás no, porque parece que estamos cada vez más cansados de tanta información. Además del cansancio, surgen dudas, sentimientos de incompetencia y ansiedad.
La paradoja de la elección
Para el psicólogo Barry Schwartz, esta amplia gama de opciones se ha convertido en un problema. En su libro La Paradoja de la Elección, Schwartz explica que, hasta cierto punto, tener opciones es saludable. Sin embargo, el exceso puede causar insatisfacción, arrepentimiento e incluso parálisis1.
La elección deja de ser liberadora cuando las opciones superan nuestra capacidad de procesarlas. La libertad comienza a transformarse en sufrimiento porque, ante tantas alternativas, sentimos la necesidad de elegir la mejor opción posible. Esto acaba generando miedo a equivocarnos, a perder y a arrepentirnos. Esta presión provoca una sobrecarga cognitiva y emocional, en lugar de claridad.
La neuropsicología señala que, en este escenario, cada decisión requiere mucho más esfuerzo mental, exigiendo más atención, evaluación de riesgos, comparación y análisis de consecuencias, por ejemplo. Según el psicólogo Roy Baumeister, este proceso genera lo que él llama "fatiga de decisión", un estado en el que el esfuerzo por tomar una decisión acaba afectando a la siguiente, provocando impulsividad y agotamiento emocional2.
Agotamiento emocional en la vida diaria
Lo cierto es que la infinidad de opciones sobrecarga el cerebro, y esto no es difícil de identificar en la vida cotidiana. Al final del día, te sientas en el sofá y enciendes la televisión; ¿cuántas aplicaciones de streaming tienes disponibles? Tras elegir una, aparecen las siguientes opciones: ¿una serie o una película? Y entonces, ¿cómo decides? ¿Cuál elegir?
O, sin comida en la nevera para cenar, navegas por iFood, por ejemplo, sin saber qué elegir, y terminas optando por ducharte y acostarte con hambre. O pides lo mismo de siempre, solo para no pasar hambre.
Otro ejemplo: Tinder. Sí, tienes opciones y necesitas tomar una decisión que puede parecer sencilla. Sin embargo, en un mundo de sobrecarga de información, puede que hagas match con alguien, pero sigues preguntándote si realmente fue la elección correcta. Y, entre tantos match, pocas citas.
En las redes sociales, navegas sin parar por tu muro durante horas, siempre con la sensación de que el próximo video o la siguiente foto será mejor. ¿Cuántas noches esto te ha quitado el sueño?
El exceso crea la ilusión de que lo mejor siempre está por venir, lo que dificulta mantener vínculos y decisiones reales y duraderas.2.
Cada elección genera una renuncia
En un universo de opciones casi infinitas, donde parece posible "abrazar el mundo" y "tenerlo todo", al elegir, también renuncias a otras opciones, y esto puede percibirse como un fracaso o una pérdida.
Así surge la ansiedad ante una decisión, porque dejamos de valorar el compromiso de la elección y empezamos a centrarnos en lo que ya hemos dejado atrás. Nos quedamos atrapados en la idea de que lo mejor está por venir, lo que nos impide valorar y profundizar en lo que ya hemos elegido.
Según el filósofo Byung-Chul Han, esto sucede porque vivimos en una sociedad que valora el rendimiento excesivo y la positividad. Nos vemos presionados a optimizar constantemente la vida, incluyendo nuestras experiencias y emociones. Como consecuencia, no encontramos libertad, sino sufrimiento psíquico3.
Conclusión
Pero ¿y si lo importante no son las opciones disponibles, sino cómo juzgamos y nos exigimos cosas en relación con ellas?
A menudo confundimos la ausencia de límites con la libertad. Cuando, de hecho, son los límites los que, en innumerables situaciones de la vida, la hacen posible. Probablemente hayas oído el dicho popular: «Quien todo lo tiene, nada tiene». Y es cierto que un exceso de opciones puede hacer que el deseo se pierda en el camino.
Por muy seductor que sea vivir en un universo de posibilidades, quizás la mejor opción sea reducir las opciones, aceptar que somos imperfectos y reconocer que cometer errores forma parte de la experiencia humana.
Así, se hace más fácil ver que la libertad no reside en tenerlo todo, sino en la valentía de sostener y vivir con las decisiones que tomamos.
1- SCHWARTZ, Barry. O paradoxo da escolha: por que mais é menos. Rio de Janeiro: A Girafa Editora, 2004.
2 – BAUMEISTER, Roy F. et al. Ego depletion: Is the active self a limited resource? Journal of Personality and Social Psychology, v. 74, n. 5, p. 1252–1265, 1998.
3 – HAN, Byung-Chul. Sociedade do cansaço. Petrópolis: Vozes, 2017.
